Hola,
Cita:
|
Empezado por kinobi
Pero olvidas algo, Linux (y la mayor parte de proyectos de software libre) no nacen con la intención de ser productos comerciales, a pesar de que la propia libertad que ofrece el software libre pueda terminar en convertirlos en tales, sino que nacen con el objeto de solucionar un problema(s).
|
Bueno. En mi humilde opinión los productos comerciales hacen precisamente eso: solucionan problemas. ¿Si un coche no te sirviera para desplazarte de allá para acá, si no te solucionara el problema de la movilidad a la hora de ir al trabajo, por ejemplo, quién iba a pagar por el mismo? Otra cosa es que desde hace bastante tiempo ya (Unamuno se percató de ello en los años 20 ó 30, no recuerdo ahora) se hagan los hombres para los productos y no los productos para los hombres. No sé si me explico.
Cita:
|
Empezado por kinobi
Por otro lado, no es comparable el mercado de Microsoft y el de las empresas que distribuyen Linux: la primera se dedica a vender licencias de uso de un software (ese es su producto, las licencias de uso y no otro) (...)
|
Hombre, cuando yo compro un sistema operativo como Windows estoy comprando lo que puede ofrecerme ese sistema operativo: no su licencia. No es que ni me vaya ni me venga, pero, obviamente, si fuera a por un sistema operativo y me dieran un papel lleno de formulismos legales y además en un idioma que me cuesta leer... ¿lo compraría? ¿solucionaría mi problema? Lo que compro es el sistema operativo, lo que puede ofrecerme: ignore o no la existencia de alternativas más baratas y/o mejores e incluso en la ignorancia de lo que la licencia me va a suponer: lo que quiero, lo que necesito, no es la licencia.
Otra cosa es que con toda la libertad del mundo por montera quiera comprobar un sistema operativo como Windows sin dinero: no hay dinero, no hay sistema operativo... ¿y mi libertad de compra? ¡Amigo! Si no tienes dinero no tienes libertad de compra. Qué le vamos a hacer, dicen, porque hacer lo que se dice hacer no parece que se llegue a algún acuerdo para hacer algo en concreto. Mucho "lirili" y poco "lerele", o sea, que se nos va el tiempo y nosotros detrás.