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La rana y el viejo
Iba un viejito por el bosque cuando escuchó a sus pies una
débilvoz.
Se agachó y descubrió que quien le hablaba era una ranita:
"Soy una princesa hermosa, erótica y sensual, diestra en todos
los placeres de la carne y el amor.
La reina mala, envidiosa de mis encantos, me convirtió en rana,
pero sí me das un beso, volveré a ser quien era y te daré todos los goces
y deleites que mi voluptuoso temperamento y mi ardiente concupiscencia
pueden producir".
El viejito levanta la rana y se la echa en el bolsillo.
Asoma la cabeza la ranita y le pregunta muy desconcertada:
¿Qué? ¿No me vas a besar?
¡No! -Respondió el viejecito. A mi edad es más divertido tener
una rana que habla, que una maniática sexual.
Última edición por jhonny fecha: 30-11-2005 a las 16:14:24.
Razón: los parrafos no estaban bien
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