Este era un niño que siempre que quería ir al baño le decía a la mamá "Tengo ganas de mear" y la mamá encontraba esto algo vulgar delante de las visitas, así que le dijo, "Mira hijo, en vez de decir - tengo ganas de mear- di, - tengo ganas de cantar -", así que el niño se acostumbró y siempre que quería ir al baño decía "Tengo ganas de cantar".
Un día dejaron al niño con los abuelos, pero no les dijeron el truco. En la noche cuando todos dormían, el niño se despierta gritando que tiene "ganas de cantar".
Cuando la abuela llegó al cuarto donde estaba el niño, le pide que por favor se duerma y cantan mañana, pero el niño insistía, así que para calmarlo, la abuela le dice "Bueno mijito, cántele a la abuelita en la oreja"
