Un señor se va de putas y encuentra una en un puticlub que le cuesta 20 centimos de euro. Él, entra y pide el servicio de esta señorita. Llega a la habitación y la señorita (que era bastante guapa tenía unos 50 años):
-Para una mayor excitación, te voy a vendar los ojos.
El señor no pone ningún inconveniente. Y cuando la mete, uf!!! la sensación más agradable de toda su vida!!! Que blandito, que suvidad!!!
Al señor le gustó tanto que se lo recomendó a un amigo del pueblo, y el amigo fué al mismo puticlub, con la misma señorita y con las mismas condiciones. Cuando entró en la habitación le hizo la misma propuesta de vendarle los ojos y él accedió sin ningun problema. Pero cuando la metió... qué dolor, que orrible sensación, parecia que la había metido en un ladrillo con clavos!!! Sacó el pene lleno de sangre y le preguntó a la señorita:
-Cómo es que mi amigo se lo pasó tan bien y a mi me ha pasado esto?
Y ella le contestó:
-Es que donde ayer había pus, hoy hay costra!!
