Yo aún recuerdo el día que mi padre volvió locos a la mitad de los empleados de cierto hipermercado con el precio de una sandía
En el letrero que las anunciaba ponía un precio el kilo y al pasarlas por caja te las cobraban a un precio fijo la unidad. No era una gran diferencia y todo el mundo se daba cuenta pero pasaban de reclamar por no hacer la cola de la caja central.
Mi padre y yo esperamos pacientemiente y mientrás estábamos en la cola le decíamos a todo el mundo que entraba que no comprasen sandías que estaban mal etiquetadas

... No veas la prisa que se dieron en atendernos.