
24-03-2007
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Capo
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Registrado: may 2003
Ubicación: Cantabria - España
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Prohibido prestar
Mas de lo mismo:
Cita:
Me escribe una bibliotecaria:Mi nombre es Paula y trabajo en una modesta biblioteca de pueblo. Escribo porque deseo exponer mi más profundo rechazo e indignación ante un hecho que me resulta inaudito, así como asesoramiento al respecto. No se muy bien a quién debo acudir para realizar la denuncia pertinente (si cabe tal denuncia). Pero además considero el hecho que narraré bastante ilustrativo de la situación cada vez más absurda a la que se ve sometida el libro como objeto mercantil.
Recientemente hemos adquirido en la biblioteca una colección de cuentos tradicionales llamada Els nostres contes il·lustrats, editados por Edicions 62. Cuando me dispuse a leer las restricciones en materia de reproducción me encontré con el siguiente texto (lo copiaré de manera literal, para que no quepa ninguna duda al realizar la traducción del mismo):
"Són rigurosament prohibides, sense l'autorització escrita dels titulars del "copiright", sota les sancions establertes per la llei, la reproducció total o parcial d'aquesta obra per qualsevol procediment, incloent-hi la reprografia i el tractament informàtic, i la distribució d'exemplars mitjançant lloguer o préstec públics".
Traducido al castellano:
"Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del "copyright", bajo las sanciones establecidas por la ley, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier procedimiento, incluyendo la reprografía y el tratamiento informático y la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo público".
Es decir que ni siquiera contentos con prohibir la reproducción de la obra, se dedican a prohibir incluso su difusión y promoción a través del préstamo público o alquiler (algo que espero nunca se llegue a aplicar en el ámbito de las bibliotecas pública). Lo que me parece más indignante es que ni siquiera se tratan de cuentos originales, ni de adaptaciones de clásicos, sino que son simples traducciones literales de cuentos tradicionales (de los hermanos Grimm, de Andersen, anónimos) acompañadas, eso sí, de ilustraciones, que se suponen estas sí son originales y deduzco son las responsables de esta prohibición.
Ante este hecho las dudas que me asaltan son varias: ¿Acaso piensa la editorial que si la única manera de acceder a un libro es a través de su compra aumentará su volumen de ingresos? ¿Realmente les preocupa que la ciudadanía tenga acceso a las obras que publican? Y lo que me resulta más inquietante y sospechoso: ¿Hasta qué punto es legal limitar el préstamo de una obra adquirida legalmente por una biblioteca, más aún cuando su función (y obligación) es el préstamo de la obra misma?
Me gustaría saber por tanto quién defiende mis derechos y obligaciones como bibliotecaria ante tal limitación de mis funciones y por ende a qué organismo puedo dirigirme para exigir la revisión de estas prohibiciones.
Estimada Paula: la frase que citas aparece, en catalán o en castellano, desde hace mucho tiempo en libros de muchas editoriales. Estaban preparando el camino para lo que de hecho ha venido luego: el canon por préstamo. Ayer mismo apareció la noticia de que Europa expedienta a España por no aplicar el canon, que se ha fijado por ley en 20 céntimos de euro por ejemplar. Ya he dicho que me parece una vergüenza...
Fíjate que el caso que mencionas es todavía más doloroso, porque se trata de cuentos que, como bien señalas, son populares, es decir: que hemos ido haciendo entre todos, a lo largo de mucho tiempo, que luego recopilaron los Grimm, o Andersen, fallecidos hace mucho, y cuyos derechos se atan otra vez, incluso en la modalidad de préstamo en bibliotecas...
Sabes que hay un sitio web movilizado en contra del canon: adhiérete.
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Un Saludo indignado.
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