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A un tipo se le reventó una llanta enfrente de un hospital psiquiátrico. Muy frustrado se puso a cambiar la llanta, puso su gato, quito los birlos y cuando fue a la cajuela a sacar la llanta de repuesto, uno de los loquitos tomó los birlos y salió corriendo.
El tipo se quedo más frustrado todavía sin saber que hacer y uno de los internos del hospital, que estaba muerto de la risa viendo desde la ventana, le dijo muy tranquilamente:
- Quita un birlo de cada llanta y así reemplazas los que te quitaron.
- Vaya, que inteligente, ¿como es que estas internado en un manicomio?
- Estoy aquí por loco, ¡no por pendejo!
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