¡Hola a todos!
En la escuela vocacional CONALEP (las últimas aulas donde fui alumno) había uno de esos profesores de la
derecha informática (Microsoft), conocido como Ray Portillo, que idolatraba a Quick Basic (el predecesor de Visual Basic) por encima de todas las cosas. Afortunadamente no fui alumno de él, pero solía llegar al laboratorio con todos sus súbditos cuando yo me encontraba dentro programando en Turbo Pascal (el predecesor de Delphi). Me permitía quedarme mientras él daba su clase, a la cual, por cierto, no le ponía atención alguna (¡qué capacidad de concentración tenía a los 17 años!). Pero un día, al pasar detrás de mí, observó cómo cierto carácter ASCII cuadrado rebotaba en la pantalla marrón del ordenador mientras yo evitaba que se fuera al vacío haciendo que una barra horizontal inferior, también virtual, se moviera hacia los lados con las teclas flecha izquierda y flecha derecha. No está demás mencionar que aquello era bastante divertido, pero el profesor no dudó en pedirme que abandonara el laboratorio bajo el argumento de que «
aquí no se permite jugar», sin darme ocasión a explicarle nada.
Algunos meses después, el breve jurado de un concurso de programación aprobó por mayoría que mi videojuego
Barras resultara ganador. En dicho jurado estaba el profesor Portillo con una cara de
trágame tierra; nunca supe si su voto fue en contra o a favor del programa que yo depuraba durante aquella mañana en que me expulsó del laboratorio.
Por cierto, el primer premio del concurso era una computadora, pero a última hora sólo me dieron 300 pesos (30 USD). Era de muchos conocido el grado de corrupción que imperaba en el CONALEP II de Chihuahua a principios de los noventas, aunque de esto no puedo acusar al profesor Portillo como sí al ex director Jesús Ramírez, a quien alguna vez observé tomándose unas cervezas junto a un par de prefectos, los tres recostados sobre la plaza principal del colegio.
Un concurso de abrazos.
Al González.
