Sólo como anécdota. El 1 de enero de 2007, alrededor de las 11:30 de la noche, salí del hotel donde me alojaba a dos calles de la plaza principal de Tepic, México. Cargando mi computadora portátil en una mochila, me dirigí a la plaza que está frente a la iglesia catedral, me senté en una banca del lugar, cerca de la fuente de los delfines. Saqué mi portátil, la puse sobre mis piernas, la abrí y la encendí.
A los alrededores no se veía ni un alma. Seguramente hasta los santos de la iglesia dormían. Minutos más tarde comprobé que lo que había leído cuatro o cinco años atrás en el
Diario de Chihuahua (quizá fue
El Heraldo), ya no era vigente: Que el ayuntamiento de Tepic iba a ser el primero del país en ofrecer servicio de Internet inalámbrico gratuito en el centro de la ciudad. Igual y nunca lo instalaron. Pero eso fue lo de menos.
Inicié el año 2007 en la hermosa ciudad de Tepic, y desde entonces me quedé enamorado de su armonía, la seguridad de sus calles, el clima inmejorable y su gente tan llena de alegría por vivir y trabajar. La altitud me sienta de maravilla (mil metros menos que aquí) y las playas están cerca de la ciudad. Incluso sueño con que ese sea el próximo lugar donde resida.
...Por si fuera poco los negocios para empresas de sistemas pintan muy bien en esa zona, debido al turismo, las nuevas carreteras y una que otra “megaconstrucción”.
Volví a ir en mayo de ese año y no quiero dejar terminar éste sin regresar a ese lugar. ¡Me encanta!
Un abrazo nayarita.
Al González.
