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Pues yo añado otro que tiene legión de fans entre mis amigos (debe ser el único chiste que cuento bien).
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Están comiendo juntos un funcionario alemán, un funcionario francés y un funcionario español.
- Fíjate en él de la mesa del fondo. - Dice el funcionario alemán. - Parece Jesucristo.
- Que va, no puede ser.
- Que sí, que sí, tiene que ser Jesucristo... Voy a preguntarle.
El funcionario alemán se levanta y se acerca al hombre de la mesa del fondo.
- Disculpa, pero... ¿Eres Jesucristo?
El hombre pone cara de fastidio.
- Sí, lo soy. Pero un poco de discreción que estoy de incógnito.
- Claro, claro faltaría más... pero... ya que estás aquí, ¿podrías hacer algo con mi cuello? Es que estoy fatal de las cervicales, casi no puedo mover la cabeza.
Jesucristo se lo piensa, mira a izquierda y derecha y le toca el cuello disimuladamente.
Al instante el funcionario alemán puede mover el cuello perfectamente y vuelve todo contento a su mesa.
- Sí, era Jesucristo y me ha curado el cuello.
- Pues yo también voy a pedirle ayuda. - Dice el funcionario francés y se acerca a la mesa de Jesucristo. - Disculpe caballero. Ya que ha ayudado a mi amigo alemán me pregunto si podría ayudarme a mi también, llevo unos años con una terrible úlcera que no me deja ni moverme por culpa del dolor, ¿podría ayudarme?
Jesucristo lo mira indeciso pero asiente, le toca el estómago y lo cura.
- ¡Genial! - Dice el funcionario francés al volver a la mesa.
Entonces Jesucristo se fija en que aún queda otro funcionario:
- Seguro que viene a pedirme ayuda cuando llegue mi comida... Mejor me levanto y le ayudo antes de que llegue y se me enfríe.
Jesucristo se acerca a la mesa de los funcionarios y el funcionario español al verlo llegar se levanta de un salto y se aleja de él.
- ¡¡¡Tú ni tocarme QUE ME JODES LA BAJA!!!
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