¡Hola!
He tenido algunos sueños bastante "nerdviosos", pero cuando sueño estar profundamente enamorado de una hermosa mujer, con la misma intensidad que experimenta un preadolescente, despierto con el alma llena de esperanza por haber confirmado que aún después de los treinta años esas emociones tan intensas y agradables pueden ser vividas.
¿Por qué la vigilia de los adultos es tan dura y nos mengua el amor por la existencia y el estar en sintonía con el Universo? ¿Acaso somos víctimas de nuestros propios sistemas sociales, esos que inventamos para la convivencia pacífica sin tomar en cuenta la opinión del sabio corazón?
Un saludo a través de los barrotes.
Al.
