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La primera desvirtuadora fue la "Celestina", obra literaria que marca el final de la Edad Media de Fernando de Rojas.
Pues se ponía a "favor de los varones para abatir la virtud de las doncellas"
Y no queda ahí su ingenio pues utilizaba el hilo para recomponer la virginidad de las falsas doncellas y satisfacer la demanda de los efebos.
Aquello que tiene virtud es susceptible de ser desvirtuado.
Un Saludo.
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