Me pregunto si los niños que mataron hoy también fueron "encuestados"...
Prefiero ser "iluso" a los ojos de quienes ven en blanco y negro, que un ciudadano que
ilusoria e
inconscientemente aprueba invasiones armadas bajo el ardor del fanatismo inculcado por su gobierno.
Ser fanático no es un delito, es una enfermedad. Ser un fanatizador es un mal que debe terminar.
Ojalá que logremos detener pronto esta masacre y amarrarle las manos a quienes la ordenaron.