Estupendo. Ahora que los videojuegos están equiparados a la pintura, la literatura y el cine, los desarrolladores podrán comportarse como los pintores, escritores y cineastas patrios. Esto es, crear una mafia en la que sólo tengan cabida sus amigüitos, cerrando puertas a los nuevos talentos, enterrando las obras de calidad en la mierda y dedicarse el resto de su vida a vivir del erario público.
M'encanta Ejpania... 