El problema es que aquí pensamos mucho en el '¡qué diran!' y la mayoría tenemos muy arraigado el sentido del ridículo y hay muchas cosas que no se hacen por vergüenza de lo que vayan a decir/pensar los demás.
A mí me parece muy bien que los políticos, y cualquier persona de cualquier clase o 'status', pueda comportarse con naturalidad, los hacen más humanos
