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A veces, las cosas más sencillas (aparentemente) son las que más tiempo llevan, se complican de una manera absurda con pequeños detalles que no terminan de quedar bien. Solucionamos un detalle y aparece otro, y así sucesivamente hasta que por fin lo tienes ¿todo? controlado.
Cuando te das cuenta, resulta que has perdido un montón de tiempo, pero es lo que tiene cuando quieres hacer algo decente.
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