Esto era el Rey Arturo, el de la tabla redonda, que un buen día se tuvo que marchar a Las Cruzadas, e hizo llamar a su amigo y fiel caballero Lancelot y le dice:
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Lancelot, como eres amigo mío y hombre de honor, te entrego la llave del cinturón de castidad de mi mujer. Si al cabo de 5 años no he vuelto, puedes hacer uso de la llave; pero sólo al cabo de 5 años ¿eh?
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Sabe mi señor que nunca le he fallado- Contesta Lancelot.
Con estas palabras el Rey Arturo montó a caballo y abandonó el castillo. Aún no había cabalgado ni 200 metros, cuando oye a su amigo Lancelot llamándole a gritos:
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-¡Rey Arturooo, Rey Arturoooo!
- Se da la vuelta y dice: -
¿qué pasaaaa?
-
¡Que me ha dado la llave equivocadaaaaaa!. 