Sí, es parte de este enfermo sistema donde la competitividad sin escrúpulos se pone a hacer canalladas aquí y allá, sean para fabricar teléfonos (no sólo de Apple), televisores, la ropa que llevas puesta, el teclado con el que escribo esto, etcétera.
Cuando todas las personas que tenemos una pizca de conciencia nos pongamos de acuerdo para replantear las reglas del juego, la esclavitud quedará totalmente desterrada.