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Alguien me pide un programa para su empresa, lo hago, me paga y me voy (más rápido no puede ser).
Un día voy paseando por la orilla de la playa, se acerca un ovni, me abduce, me lleva a Alfa Centauri y me deja allí (son unos cachondos).
El señor de la empresa quiere que el botón de "Salir" del programa sea de color verde, no le gusta el color rojo sangre que le puse.
Me llama por teléfono, me escribe un email, pregunta por mí a todo el mundo, le dicen que me tocó la lotería y me fui a la Antártida a tomar el sol.
Pero el señor de la empresa se acuerda que tiene el código fuente, se busca un programador delphi, le cambia el color rojo por el verde al dichoso botón y se queda tan contento.
Ya no le hago falta, menos mal, porque puede que no esté en Alfa Centauri ni en la Antártida, sino en ese otro sitio del que no puedes volver.
pd: Realmente no fui abducido por el ovni, sino que aparcó encima de mí y me mandó al otro barrio. Estos conductores alienígenas son un peligro, a ver dónde se sacó éste el carnet de conducir ovnis.
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