O sea que ahora nuestras entradas al trabajo serán
de corazón.
Y habrá que tener una
corazonada para ingresar al sistema.
A los que vengan con el
corazón en un puño, se les dará además un
token de seguridad.
Las grandes compañías informáticas contratarán
rompecorazones para entrenarlos como
hackers.
Se dirá que
son todo corazón aquellas personas que no le ponen contraseña a su Wi-Fi (como nuestro amigo Julián).
