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Hola,
esto me recuerda a una de las batallitas del Abuelo Cebolleta.
Septiembre de 1991. Pregunto al profesor de análisis numérico y estadística ( ambas de 3º, yo pasaba a 5º) que nota había sacado en los exámenes de Septiembre. Me dice que las dos aprobadas.
Voy a hacer la matrícula a la semana siguiente, y recojo las notas oficiales. Análisis aprobado, estadística suspendida. Obviamente, tenía que cambiar todo el papeleo de la matrícula. Voy al despacho del profesor, le pillo de casualidad y le vuelvo a preguntar. Me dice lo mismo, una aprobada y otra suspendida. Le comento que me dijo otra cosa, y me contesta que se confundiría en su día cuando me lo dijo.
Me debió ver cara de mala leche, ya que sacó mi examen y me lo revisó. Me dijo que estaba suspendido.
Tras ver el exámen, le dije que sí, que estaba suspendido, pero me puso un 0 en un ejercicio, y yo no estaba de acuerdo. Este profesor te ponía 5 ejercicios, uno de teoría y 4 de práctica. Si sacabas un cero en uno de ellos, suspendías. El 100% de mis compañeros con los que había comentado el examen tras realizarlo, habían hecho el ejercicio igual que yo. Le comenté que no me parecía justo. El comentaba que había que desarrollar el teorema "de no me acuerdo" de forma teórica previamente a su cálculo. Yo partía de una comparación directamente. El defendía que había que hacerlo como él decía para resolver bien el ejercicio y yo me justificaba en que en el enunciado no especificaba nada. Por lo tanto, había dos respuestas correctas, más que respuestas desarrollos, pero los dos válidos, aunque pudiera puntuar cada uno de forma diferente. De puntuar cero una de las formas, suspendíamos casi el 100% de los examinados. Y yo no estaba de acuerdo, no ya por mi propia nota, sino por la injusticia con el resto. Aclarado esto, me empezó a preguntar yo creo que por casi toda la temática de la asignatura, para demostrarme que yo no tenía razón. Estuve casi dos horas resolviendo todas las causísticas que me puso, tanto teóricas como prácticas, rellené unas 4 hojas completas. Al final me preguntó.... por qué coño has suspendido, si dominas la asignatura completamente? le respondí que sólo se evaluaba el exámen, y ese día yo debía haber dormido mal.
Dicho esto, me dijo que me aprobaba sin presentarme al exámen. Era la única asignatura que me quedaba pendiente. Ni corto ni perezoso le pedí un papel firmado en el que plasmara su compromiso, por que le dije que podría olvidarse.
Así lo hizo, me puso una nota en la que se comprometía a aprobarme sin presentarme al exámen el siguiente curso, aunque debía matricularme, porque las actas estaban presentadas. Echó su firma y su sello.
Cuando salí del despacho, casi me desmayo, no pensé en que si le pedía la evidencia me podía haber mandado a paseo.
Finalmente cumplió su palabra. La semana anterior al exámen pasé por su despacho, le recordé el tema, se descojonó un rato y me me puso en listas un flamante APROBADO. Era la última convocatoria, si hubiera suspendido, me quedaba la carrera colgada, sin opción a terminar en esa facultad.
No sé si fue por defender una injusticia, por que le demostré que sabía de la asignatura más de lo que hice en el exámen o por las dos cosas, pero hubo final feliz.
Menos mal...
Bueno, he teminado, perdonad por la chapa que os he metido, pero esto lo he vivido en propias carnes.
Un saludo
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Cuando los grillos cantan, es que es de noche - viejo proverbio chino -
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