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Yo entiendo que la regulación de los SIF's está definida reglamentariamente por la orden ministerial, a la hora de emitir una factura, que indica cómo debemos actuar y qué procesos posteriores debemos seguir cuando emitimos una factura.
Los documentos intermedios que hemos utilizados para generar esta factura no están reglamentados en esta orden ministerial ya que no son documentos fiscalmente válidos. La Ley 11/2021 en su artículo 29.2.j hace referencia a esta regulación siempre refiriéndose a los "Registros" y nunca a documentos como la factura, el albarán, la prefactura, etc. Estos registros son lo que estamos obligados a emitir cunado se genera una factura.
Por otro lado, el artículo 201.bis de esta misma Ley, dice literalmente
Apartado 1 define como infracción tributaria grave la fabricación, producción y comercialización de sistemas y programas informáticos o electrónicos que:
a) permitan llevar contabilidades distintas en los términos del artículo 200.1.d) de esta Ley;
b) permitan no reflejar, total o parcialmente, la anotación de transacciones realizadas;
c) permitan registrar transacciones distintas a las anotaciones realizadas;
d) permitan alterar transacciones ya registradas incumpliendo la normativa aplicable;
e) no cumplan con las especificaciones técnicas que garanticen la integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros, así como su legibilidad por parte de los órganos competentes de la Administración Tributaria, en los términos del artículo 29.2.j) de esta Ley;
f) no se certifiquen, estando obligado a ello por disposición reglamentaria, los sistemas fabricados, producidos o comercializados
los puntos e) y f) son los que regula la orden ministerial (Verifactu), pero no existe desarrollo normativo para los puntos a), b), c) y d) que son los susceptibles de aplicar a estos documentos intermedios que utilizamos para llegar hasta una factura.
El apartado a) sería aplicable a los programas de contabilidad, impidiendo que pudiéramos tener la misma empresa definida con dos contabilidades distintas. O sea, para un mismo obligado tributario y año fiscal sólo podría existir una entrada en el programa.
El apartado b) impide que tengamos series de facturas ocultas que no registren la realidad de las ventas.
El apartado c) impide que podamos generar ventas de forma aleatoria que sustituyan a las realizadas realmente.
El apartado d) impide que podamos alterar facturas ya emitidas sustrayendo alguna línea o modificando cantidades.
Entiendo que para poder cumplir con los puntos a, b, c y d, sería necesario que los documentos intermedios siempre quedaran enlazados a la factura final para poder "trazar" la creación de un documento sin ningún género de dudas. Estos documentos intermedios pueden ser alterados hasta la creación de la factura final donde quedarían bloqueados y conservados.
Yo personalmente, no los eliminaría aunque no hayan llegado a convertirse en factura para mantener una consecutividad en los contadores. Optaría por abonarlos con líneas en negativo dentro del mismo documento hasta dejarlo a cero.
Hay un caso claro que refleja esta necesidad, cuando se emite una prefactura a una mesa en el ámbito de la hostelería. Si dicha prefactura se la enviamos a la mesa al cliente y paga sobre la marcha, podemos no convertirla en factura cuando nos llegue al tpv, con lo que hemos generado una venta que no se va a subir a Verifactu.
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