Acostumbro a instalar mis programas sin ningún tipo de protección y dejando incluso el código fuente en un directorio dentro del programa.
Hasta ahora los casos en que un cliente decide no pagar me ha ocurrido varias veces y siempre he pensado: "ya volverá la oveja a su redil", y efectivamente, siempre acaban volviendo cuando "tienen hambre"
Es entonces cuando les recuerdo que hay una facturita atrasada que sería conveniente cancelar y sin problema alguno hasta ahora.
Es cierto que algunas "ovejas" se han perdido por el camino, no sé si las comió algún lobo o acabó en manos de un cazador furtivo. Peor para ella, por haberse "escapado".
