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Un alevín de gallina en su corta e inocente edad se vio perseguido por un Zorro y accidentalmente ingresó en un establo en donde pastaban y defecaban unos rumiantes con su panza, redecilla, libro y cuajar.
Según se desprende pertenecían estos rumiantes a la familia del ganado vacuno.
El no ha mucho nasciturus de gallina por un capricho del azar se vio sepultado bajo las bostas de uno de estos rumiantes.
El zorro ante esta desaparición súbita de su futura presa, no lo da todo por perdido sino que fijando su atención en las bostas benefactoras transitorias del pollito se arma de paciencia y espera acontecimientos.
El pobre pollito en su inocencia pristina se le ocurre salir de tan asqueroso refugio, más en buena hora, el zorro en cuanto asoma la cabeza entre los cagajones humeantes se lo zampa en menos que se persigna un capellán orate.
Vale más ser una mierda que no ser nada.
Un Saludo.
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